La Papisa en el Tarot de Marsella
La Papisa en el Tarot de Marsella representa la sabiduría de saber aguardar el momento oportuno para hablar, expresarse, manifestarse, actuar…para dar a luz lo que se lleva en el interior.
Su indumentaria semejante al habito de una monja, le sirve para proteger del exterior esa luz que emana de sus entrañas... una luz cálida y roja, como el vestido que asoma bajo su manto azul oscuro, purpura como el sol del amanecer y del atardecer y como la luna, a veces, en las primeras horas de su aparición nocturna. O como los rubíes engarzados en la flor escarlata que brilla bajo los azules zafiros de su tiara. Una luz también dorada, como la propia mitra que ciñe su cabeza y que en su forma nos recuerda a una colmena.
El discreto ceñidor dorado de su vestido nos recuerda también a un yugo, como si quisiera indicarnos que La Papisa acepta su destino en el Tarot con una paciencia y humildad propias de un buey. Pariente cercano del toro, el buey utiliza su fuerza de manera diferente a la de las reses bravas, relacionándose así con el trabajo y la abnegación.
Desde cualquier perspectiva el arcano II nos enseña a oír, ver, callar y esperar pacientemente, a ser cautos y prudentes para que nuestros proyectos lleguen a dar los frutos deseados en su día.
Lo que en la carta de El Mago se sembró se necesita un tiempo de gestación dentro de La Papisa en el Tarot de Marsella.
Lo que hay dentro de La Papisa nos permite conocer los secretos de la naturaleza y, por extensión, lo que hay en nuestro interior.
La Papisa en el Tarot nos seduce con su misterio y poder interior que se refiere a nuestra propia riqueza espiritual. Esta riqueza está oculta en la mayoría de ocasiones y, a veces, ha de ser descubierta para conseguir nuestros objetivos.